Los pueblos indígenas de México afrontan un tipo de agresividad que consiste en la contaminación ambiental de los espacios donde nacieron de parte de industrias mexicanas y extranjeras, agresividad que tiene como consecuencias la pérdida de productividad agrícola, el deterioro de su salud humana, y el abandono de sus pueblos, denunció el padre Rogelio Narváez Martínez del Consejo Episcopal para la Pastoral General de la CDMX:
“Son muy agredidos los pueblos originarios, en torno a generalmente lugares paradisiacos, lugares que ellos mismos han cuidado, esto ha provocado que la mezquindad y codicia que existe sobre todo en industrias extranjeras asociados con capitales mexicanos los van debilitando, con el afán de despojarlos de sus territorios y que con mercurio vayan contaminando los mantos acuiferitos, esto es una agresión a los pueblos y también a nuestro país, porque lo que se envenena con mercurio tarda 200 años en recuperarse, y esto crea un escenario donde a las personas de pronto ya no producen su tierra y experimentan en su salud física todos estos estragos, los estamos condenando a la miseria a la pobreza”.
El Padre Rogelio señaló que Monterrey, Guadalajara y la CDMX deben de tener una pastoral para ayudar a los indígenas que han sido víctimas de esta nueva agresividad que los arroja a la mendicidad y que a causa de esto buscan las grandes ciudades para pedir ayuda. Así mismo, dijo que al desunirse los pueblos indígenas cae su fortaleza y se ven cada vez más hundidos en la pobreza: “De casi un millón vienen de diferentes lugares del país y muchos viven en la indigencia, muchos de ellos viven tocando instrumentos musicales o pidiendo monedas en un sombrero y es aes la más grande injusticia Monterrey Guadalajara y la CDMX deben de tener una pastoral de pueblos indígenas y necesitan tener un lugar para ayudarles”.
“Siempre vienen acompañado de un interés de 1993 a Juan Pablo a 25 años, ellos son comunidades muy fuertes pero en algunos lugares se desunen por los estímulos económicos que viene con algún interés, pero vemos mucha miseria y la globalización tambien los ha separado”, finalizó.