En el Foro Económico Mundial que se inaugura hoy, Álvaro Lario, Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola y la Embajadora de Buena Voluntad del FIDA, Sabrina Dhowre Elba, transmitirán un mensaje contundente a dirigentes y altos ejecutivos de todo el mundo: invertir en los pequeños agricultores y los emprendedores rurales en el primer kilómetro de las cadenas de valor alimentarias es una oportunidad estratégica y económica crucial, que puede impulsar una mayor prosperidad, resiliencia y estabilidad global.
“Invertir en pequeños productores de alimentos y emprendedores rurales es una triple victoria: impulsa el crecimiento económico y el empleo, abre oportunidades de negocio y refuerza la estabilidad. para los gobiernos, los inversionistas y las empresas, las economías rurales resilientes no son solo una prioridad de desarrollo. Son un imperativo geoestratégico para la estabilidad de las cadenas de valor alimentarias mundiales en una era de creciente volatilidad climática, medioambiental y geopolítica”, afirmó Lario.
Los pequeños agricultores, que producen un tercio de los alimentos del mundo, son actores fundamentales en el ecosistema alimentario mundial. Si no se apoya su resiliencia climática y su productividad, se pueden comprometer los medios de vida locales y el desarrollo rural, además de desestabilizar los mercados mundiales de productos básicos, aumentar los precios de los alimentos y las facturas de importación de los países con déficit alimentario y alimentar la inestabilidad social.
“Debemos actuar con mayor rapidez para utilizar la financiación pública y en condiciones favorables con el fin de movilizar capital privado y ampliar soluciones innovadoras que atraigan inversiones a las economías rurales. La colaboración con el sector privado no es opcional. Es un catalizador para el crecimiento sostenible e inclusivo, la resiliencia y el desarrollo a largo plazo”, afirmó Lario.
En el Foro Económico Mundial, Lario describirá cómo las soluciones de reducción de riesgos, tales como las plataformas de inversión, los instrumentos de garantía y los fondos de impacto con pérdidas en el primer plazo, pueden impulsar las inversiones del sector privado en las economías rurales.
La transformación de los sistemas alimentarios encierra un enorme potencial económico, con oportunidades de negocio que representan un valor de hasta USD 4,5 billones al año para 2030. En un contexto de incremento de la demanda mundial de alimentos, solo en África se prevé que, para ese mismo año, los mercados de productos alimentarios y bebidas alcancen un valor de USD 1 billón.
Además, invertir en las economías rurales conduce a una mayor producción de alimentos, cadenas de valor alimentarias más sólidas, mayores ingresos para los agricultores, nuevos puestos de trabajo y crecimiento económico general.
La experiencia del FIDA pone de manifiesto que las inversiones arrojan resultados económicos consistentes, pues, si nos fijamos en una muestra de proyectos financiados por el Fondo, los participantes vieron incrementados sus ingresos en un 34 %, y su producción y su acceso a los mercados, en un 35 %. Entre 2022 y 2024, se crearon casi 390 000 puestos de trabajo a través de los proyectos en los que invirtió el FIDA.
Por último, la inversión en la producción agropecuaria en pequeña escala aborda las causas profundas de la inestabilidad, como la pobreza, la vulnerabilidad a las perturbaciones climáticas y la exclusión, por lo que contribuye a aumentar la seguridad mundial gracias a que reduce el número de conflictos, crea las condiciones propicias para una estabilidad duradera y habilita alternativas a la migración.
Por ejemplo, en Etiopía, las investigaciones del FIDA concluyeron que, gracias a los proyectos del Fondo, el incremento de la productividad de las tierras había llevado aparejada una disminución considerable de los conflictos. En los lugares de Malí donde había invertido el FIDA, los conflictos habían disminuido un 8 %.
Los pequeños productores y los emprendedores rurales son el núcleo de los sistemas alimentarios locales y mundiales. Sin embargo, con mucha frecuencia estos agricultores siguen dedicándose a la agricultura de subsistencia y viven en condiciones de vulnerabilidad. No reciben suficientes inversiones, ya que la ayuda oficial al desarrollo se ha limitado a unos 10 000 millones de dólares estadounidenses anuales en los últimos años, lo que está lejos de satisfacer las necesidades, y se prevé que disminuya en 2025. Del mismo modo, las pymes rurales están muy desatendidas por las instituciones financieras, a pesar de ser una reserva de puestos de trabajo potenciales.
INF FIDA