Renegociar el T-MEC es una tarea difícil porque expertos advierten que será un proceso complejo, incierto, con riesgos de proteccionismo de EE.UU., y podría derivar en acuerdos bilaterales, poniendo a prueba la capacidad de negociación de México, con temas clave como energía, reglas de origen y trabajo, mientras se buscan consensos para reducir la volatilidad y la disrupción en las cadenas de suministro norteamericanas.
¿Por qué es difícil?
Posición Proteccionista de EE.UU.: Hay un viraje proteccionista, y voces como Robert Lighthizer anticipan una negociación a fondo más que una simple revisión.
Riesgo de Acuerdos Bilaterales: Existe la posibilidad de que el tratado trilateral se fracture en acuerdos bilaterales (EE.UU.-México y EE.UU.-Canadá), separando a los socios.
Complejidad Temática: Los "focos rojos" incluyen energía, reglas de origen, sector laboral y el avance hacia una integración más profunda o fragmentada.
Pérdida de Expertos en México: Se señala que México perdió gran parte de su equipo negociador experto en administraciones pasadas, dificultando la defensa de sus intereses.
Incertidumbre para Inversiones: La falta de claridad sobre el futuro del T-MEC ya ha llevado a posponer decisiones de inversión en México, impactando el crecimiento, según el Financiero.
Contexto Actual (2026):
La revisión formal inició en enero de 2026 y la fecha límite para concluirla es el 1 de julio de 2026, buscando evitar que se diluya o se rompa el tratado.
Organismos empresariales y analistas coinciden en que el panorama es sombrío y se requiere una preparación robusta para evitar aranceles y disrupciones.
En resumen: La tarea es difícil por el contexto político de EE.UU., la necesidad de reinventar el acuerdo, y la falta de músculo negociador en México, haciendo de la renegociación el principal reto económico para el país en 2026.